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Un poema de Vicent Andrés Estellés

Como está el hijo sin los padres y los padres sin el hijo
y chicas, en el cine, con las piernas abiertas
y una mano entre los muslos, y el rosario en familia,
y está el peón que se mata cayendo desde un andamio
y el hombre que hace el pan y está quien lleva un metro
para saber el tamaño adecuado del ataúd
y como están los tranviarios que trabajan la noche
de fin de año y los agujeros de las pilones y está
el ascensor con una luz sucia amarillenta esperando
mientras tanto la portera se emborracha de vino
y mea por la escalera y la hija tiene miedo
y el marido lo está haciéndo con la mujer del médico
y los tranvías terribles con la agitación de los hierros
y el médico que se dedica a romper las nueces
mientras tanto la portera va por la escalera meando
y llamando a las puertas con un golpe de teta
y el hijo de la del arpa que ha muerto hace tres días
llora y llora y enciende un cirio y pone el cirio
en la botella de vino y contempla la Loren
y entonces la suiza grita por el pasillo
y el primo la sigue blandiendo el candelabro
y la chica que se acuesta más temprano que nunca
y un frío como una mano le sube por los muslos
y hay un instante que piensa que tiene el culo más pequeño
y los vecinos que se han muerto los dos intoxicados
el otro día y la mujer y la hija no tienen
ganas de comer nada y lloran como las ratas
y el primo y la suiza que duermen brutalmente
y el candelabro encendido y la colcha encendida
las cortinas encendidas y todo el piso encendido
los nobles caballeros enterrados en los claustros
mientras tanto la portera mea por los peldaños
y el marido no puede más y la mujer del médico
va y coge al médico y le dice hijo de puta
y se lo mete entre las piernas y todo arde
y la niña que llora sola en la portería
y las inscripciones obscenas de los lavabos
y el cráneo rebotando por todos los peldaños.

Burjassot, 1954

(De L'Hotel París, 1973. Traducción: J.O.)

Comentarios

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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