Ir al contenido principal

Noblesse oblige

H.D. McCaskey (izquierda) y Charles H. Burritt (derecha),
jefes del Bureau de Minas de Filipinas
a principios del siglo XX. En el centro,
el geólogo Warren D. Smith.


En 1901 el gobierno de Estados Unidos estableció en Manila el Bureau de Minas bajo la dirección del teniente Charles H. Burritt. A éste le sucedió el ingeniero de minas Hiram D. McCaskey, quien realizó una gran labor ampliando la plantilla, los objetivos y las funciones del citado organismo. Entre los geólogos contratados entonces estaba Warren Du Pré Smith, especialista en yacimientos no metálicos y paleontología quien llegaría a ser jefe del Bureau entre 1908 y 1914 y, a partir de 1920, de la División de Minas. Al principio el staff minero creyó que Filipinas era un territorio virgen desde el punto de vista geológico, pero pronto se dieron cuenta de que había mucho hecho y, además, de un gran nivel.
En 1924 Warren D. Smith publicaría Geology and Mineral Resources of the Philippines, excelente síntesis geológico-minera del archipiélago, que actualizaba y ampliaba considerablemente los datos recogidos desde el inicial Report (1901) de George Ferdinand Becker. En la la introducción del libro, Smith hace un repaso a los trabajos llevados a cabo con anterioridad en la colonia, elogiando la labor desarrollada en este campo por los españoles en el último tercio del siglo XIX. Entre los autores citados figuran los jesuitas sismólogos del Observatorio Meteorológico de Manila y el ingeniero de minas José Centeno; y reserva una mención especial al ingeniero y geólogo Enrique Abella y Casariego (1847-1913), inspector general de Minas de Filipinas entre 1886 y 1897.
Con muy precarios medios materiales, bajo duras condiciones climáticas y con la sola ayuda del auxiliar facultativo y topógrafo Enrique D'Almonte, Abella había explorado partes nunca antes estudiadas de Luzón, Mindanao, Panay y Cebú, con especial atención al volcán de Albay, los azufrales de Biliran y los criaderos auríferos de Misamis. De él dice Smith que "fue el más capaz de los primeros investigadores", y añade: "Es un gran placer rendir homenaje a nuestro fallecido colega de otra nacionalidad. Solo tengo palabras de encomio por sus incansables esfuerzos en pro de la solución de los problemas geológicos y mineros de las Filipinas." Noblesse oblige.

Comentarios

  1. Interesante blog, me ha gustado porque enseña... se nota que hay un profesor detrás. Si puedes échale un vistazo al mío y si te gusta, un voto:
    http://www.hiperbreve.blogspot.com

    ResponderEliminar
  2. Ordaz veo que disfrutas en tu blog, lo leo desde Semana Santa.Tengo la sensación de que el libro tradicional se aleja

    ResponderEliminar
  3. Gracias por vuestras opiniones sobre mi blog.
    Raúl: me gustan tus relatos hiperbreves, pero no puedo darte mi voto porque ya lo he dado en la categoría de ficción.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…