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Goethe

En Goethe on Nature and on Science (1942) el neurofisiólogo Charles Scott Sherrington se preguntaba cómo era posible que el autor alemán, de “tan gran poder mental, visión e industria, pudiese dedicar tanto tiempo a problemas científicos sin dejar ningún hito en la historia de la ciencia.” Sin ser tan drástico en el juicio, es cierto que las aportaciones científicas de Johann Wolfang Goethe (1749-1832) con ser estimables no son esenciales, y que otras mentes de su tiempo menos geniales alumbraron descubrimientos e hicieron contribuciones más perdurables que las suyas.
El interés de Goethe por la ciencia comenzó a manifestarse en su juventud y no disminuyó con el tiempo ni se redujo a una sola disciplina. Con mayor o menor acierto abordó cuestiones químicas, físicas, anatómicas y de ciencias naturales. Sus estudios sobre el hueso intermaxilar en los vertebrados, la metamorfosis de la plantas y los colores son ejemplos conocidos de su diversa aplicación científica. El primer mapa geológico de Alemania, publicado en 1821, adoptó el sistema de colores basado en el propuesto por Goethe; y, a lo largo de su vida, logró reunir una colección de rocas, minerales y fósiles de alrededor de 18.000 ejemplares, la cual fue utilizada por mineralogistas como Von Leonhard y Noeggerath. Sus trabajos de índole geológica fueron reunidos en el tomo segundo de Naturwissenschaftliche Schriften (5 vol., 1883-1897).
Goethe fue siempre un neptunista convencido y fiel seguidor de las ideas de A. G. Werner, al que fue a visitar expresamente en la Bergakademie de Freiberg. En su monumental Fausto se alude a la fuerte controversia entre neptunistas y plutonistas. En el acto IV, de la parte segunda, hay una diálogo entre Mefistófeles y Fausto en el que, como no podía ser menos, el primero encarna el poder ígneo de filiación huttoniana, mientras que Fausto es el portavoz de la fuerza de las aguas, que no requiere de “cambios dementes ni convulsos”.

Comentarios

  1. Hola Jorge, quiero invitarte humildemente a mi blog, donde tu presencia como literato será un honor.

    También pedirte tu apoyo en el renglón de Ficción para mi sitio en el concurso.

    Gracias, un abrazo

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FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
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Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).