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Días de Congreso

La semana pasada se celebró en Oviedo y Gijón el IV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII "La época de Carlos IV (1788-2008)". La organización del evento corrió a cargo del Instituto Feijoo del Siglo XVIII y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.
En colaboración con Enric Aragonès y Carlos Martín Escorza presenté, dentro del apartado de Ciencia, la comunicación: Luces del norte: percepción e interpretación de las auroras boreales observadas en la península Ibérica a finales del siglo XVIII. Además de las conferencias plenarias -a cargo de Nigel Glendinning, Inmaculada Urzainqui, Emilio La Parra y José Luis Peset- hubo comunicaciones sobre muy diversos temas: literatura, instituciones, inquisición, pensamiento, economía, etc. Tuve la oportunidad de asisitir a algunas de ellas y lo cierto es que aprendí mucho.
En mi opinión -aunque sea parte implicada- el balance final del Congreso resultó muy positivo. Al maestro dieciochista Francisco Aguilar Piñal se le tributó un merecido homenaje. Además, fue una excelente ocasión para reencontrarse con amigos y también para conocer personalmente a personas a las que había leído y citado en mis artículos, pero que nunca antes había visto.

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Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…