Ir al contenido principal

Días de Congreso

La semana pasada se celebró en Oviedo y Gijón el IV Congreso Internacional de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII "La época de Carlos IV (1788-2008)". La organización del evento corrió a cargo del Instituto Feijoo del Siglo XVIII y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.
En colaboración con Enric Aragonès y Carlos Martín Escorza presenté, dentro del apartado de Ciencia, la comunicación: Luces del norte: percepción e interpretación de las auroras boreales observadas en la península Ibérica a finales del siglo XVIII. Además de las conferencias plenarias -a cargo de Nigel Glendinning, Inmaculada Urzainqui, Emilio La Parra y José Luis Peset- hubo comunicaciones sobre muy diversos temas: literatura, instituciones, inquisición, pensamiento, economía, etc. Tuve la oportunidad de asisitir a algunas de ellas y lo cierto es que aprendí mucho.
En mi opinión -aunque sea parte implicada- el balance final del Congreso resultó muy positivo. Al maestro dieciochista Francisco Aguilar Piñal se le tributó un merecido homenaje. Además, fue una excelente ocasión para reencontrarse con amigos y también para conocer personalmente a personas a las que había leído y citado en mis artículos, pero que nunca antes había visto.

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).