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Alegato

A sus 92 años el neoyorquino Stanley Kauffmann sigue escribiendo en la revista The New Republic desde hace medio siglo. Reconocido autor dramático, narrador y crítico de cine y teatro, Kauffmann estuvo en el ojo del huracán a raíz de la publicación de su novela The Tightrope (1952), conocida en Gran Bretaña con el título de The Philanderer.
La novela cuenta la historia de un joven bien parecido, casado y creativo en una empresa de publicidad de Nueva York, que se ve abocado a múltiples infidelidades debido a su compulsiva atracción por las mujeres, incluida la esposa de su jefe. Lo que caracteriza a esta novela de otras en las que también el protagonista es un impenitente mujeriego, es lo explícito, para la época, de sus escenas de sexo.
En 1954 The Philanderer fue objeto de una acción judicial en el Old Bailey de Londres bajo el cargo de libelo obsceno. La edición Penguin (1957) de la novela incorpora a modo de apéndice el alegato que, por parte de la defensa, hizo Mr. Justice Stable. Hacia el final del mismo Mr. Stable, dirigiéndose a un jurado formado por nueve hombres y tres mujeres, dijo:
“Miembros del jurado, casi he terminado. Déjenme decirles esto: desde los primeros tiempos, cuando la gente aprendió a escribir (…) la literatura del mundo representa la suma total del pensamiento humano, a través de las eras y de todas las variadas civilizaciones que el peregrinaje del hombre ha atravesado.” Los editores fueron absueltos.

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
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-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.