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Vernon Lee

A lo largo de su vida publicó unos cuarenta y cinco libros. Escribió novelas, cuentos, ensayos, diálogos y piezas teatrales, impresiones de viaje y estudios sobre arte, arquitectura, música, psicología, estética, literatura… Fue una verdadera woman of letters. Sus libros nunca fueron best sellers, ni gozaron enteramente del prestigio académico, pero en su día lograron el favor, y el fervor, de un público minoritario pero cultivado. Su primer libro, Studies of the Eighteenth Century in Italy (1880), escrito cuando apenas tenía veinticuatro años, sorprendió a los especialistas por su erudición y capacidad de recrear los ambientes musicales dieciochescos. En la actualidad la mayoría de sus libros no están reeditados, siendo recordada más que por sus estudios y ensayos, por sus relatos de ficción, los cuales constituyen una pequeña parte de su obra, y no precisamente la que ella más apreciaba. No obstante, algunos de sus cuentos de fantasmas y de carácter sobrenatural, como “El príncipe Alberico”, “La voz maligna”, “El fantasma enamorado” o “Amour dure”, figuran con todo merecimiento en antologías del género fantástico y de terror. Por el contrario, su obra de “no ficción” es hoy en día prácticamente desconocida. A este respecto, una antología que recogiera algunos de sus mejores ensayos de viaje y otros textos sobre arte y literatura, a buen seguro proporcionaría una visión más completa y representativa de su amplia obra literaria.

(Nota: Este es un fragmento del artículo "Vernon Lee, o la vida como una jardinería", cuyo autor es un servidor, y que aparece en el último número, 76, de la revista Clarín)

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.