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Vernon Lee

A lo largo de su vida publicó unos cuarenta y cinco libros. Escribió novelas, cuentos, ensayos, diálogos y piezas teatrales, impresiones de viaje y estudios sobre arte, arquitectura, música, psicología, estética, literatura… Fue una verdadera woman of letters. Sus libros nunca fueron best sellers, ni gozaron enteramente del prestigio académico, pero en su día lograron el favor, y el fervor, de un público minoritario pero cultivado. Su primer libro, Studies of the Eighteenth Century in Italy (1880), escrito cuando apenas tenía veinticuatro años, sorprendió a los especialistas por su erudición y capacidad de recrear los ambientes musicales dieciochescos. En la actualidad la mayoría de sus libros no están reeditados, siendo recordada más que por sus estudios y ensayos, por sus relatos de ficción, los cuales constituyen una pequeña parte de su obra, y no precisamente la que ella más apreciaba. No obstante, algunos de sus cuentos de fantasmas y de carácter sobrenatural, como “El príncipe Alberico”, “La voz maligna”, “El fantasma enamorado” o “Amour dure”, figuran con todo merecimiento en antologías del género fantástico y de terror. Por el contrario, su obra de “no ficción” es hoy en día prácticamente desconocida. A este respecto, una antología que recogiera algunos de sus mejores ensayos de viaje y otros textos sobre arte y literatura, a buen seguro proporcionaría una visión más completa y representativa de su amplia obra literaria.

(Nota: Este es un fragmento del artículo "Vernon Lee, o la vida como una jardinería", cuyo autor es un servidor, y que aparece en el último número, 76, de la revista Clarín)

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Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…