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Lasheras

De los antiguamente llamados reinos de la Naturaleza -el animal, el vegetal y el mineral- los dos primeros han surtido profusamente a la poesía. La fauna –recordemos tan solo las fábulas protagonizadas por animales- y la flora –árboles, flores, bosques…- han suministrado a lo largo del tiempo una gran variedad de imágenes y metáforas poéticas. Menos transitada, la gea ha sido utilizada en algunos casos como representación de algo inerte o inmutable, cosa que, evidentemente, no se corresponde con la realidad. En cualquier caso, parece que resulta más difícil encajar en un poema un anticlinal o una casiterita que un cisne o un nenúfar.
Deshaciendo tópicos, Javier Lasheras nos presenta en su último y espléndido poemario Fundición (2008) un hermoso poema erótico con un inusual léxico “geológico”. Este es el poema:


PAVANA PARA CUATRO MANOS


No basta con oir la música; además hay que verla.

Igor Stravinski

Cuando miro hacia atrás mi tiempo que es decir
las mujeres que he amado y abro mis manos
para ver el extraño presente de sus cuerpos
del río de lava o mar en calma, mis pulmones crujen
como la estela de un asteroide sin destino.

Pero si te miro, sonrisa mineral del paraíso,
de la lumbre serena de tus manos me llega
ese quiero ser tu piedra y tu horizonte,
tu última herida...

Y aquí yago, besando el origen del mundo
mientras tú entretejes triángulos de agua
en la partitura geológica de nuestra carne

-este olor de cuerpos a café recién hecho-,

la música que vemos cuando nos tocamos.

Comentarios

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Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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