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Lasheras

De los antiguamente llamados reinos de la Naturaleza -el animal, el vegetal y el mineral- los dos primeros han surtido profusamente a la poesía. La fauna –recordemos tan solo las fábulas protagonizadas por animales- y la flora –árboles, flores, bosques…- han suministrado a lo largo del tiempo una gran variedad de imágenes y metáforas poéticas. Menos transitada, la gea ha sido utilizada en algunos casos como representación de algo inerte o inmutable, cosa que, evidentemente, no se corresponde con la realidad. En cualquier caso, parece que resulta más difícil encajar en un poema un anticlinal o una casiterita que un cisne o un nenúfar.
Deshaciendo tópicos, Javier Lasheras nos presenta en su último y espléndido poemario Fundición (2008) un hermoso poema erótico con un inusual léxico “geológico”. Este es el poema:


PAVANA PARA CUATRO MANOS


No basta con oir la música; además hay que verla.

Igor Stravinski

Cuando miro hacia atrás mi tiempo que es decir
las mujeres que he amado y abro mis manos
para ver el extraño presente de sus cuerpos
del río de lava o mar en calma, mis pulmones crujen
como la estela de un asteroide sin destino.

Pero si te miro, sonrisa mineral del paraíso,
de la lumbre serena de tus manos me llega
ese quiero ser tu piedra y tu horizonte,
tu última herida...

Y aquí yago, besando el origen del mundo
mientras tú entretejes triángulos de agua
en la partitura geológica de nuestra carne

-este olor de cuerpos a café recién hecho-,

la música que vemos cuando nos tocamos.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).