Ir al contenido principal

Ideas y emociones

Un libro que valga la pena leer ha de transmitirnos, o despertarnos, una de estas dos cosas: ideas o emociones. Y las dos, si no es pedir demasiado. O tal vez la mezcla estropearía el libro, porque la literatura es una cuestión de establecerse unos límites y tener mucho respeto por las proporciones. Sobre los libros que contienen ideas solo puedo exponer este deseo: que las ideas se entiendan (…) Las ideas y las emociones son compatibles en un mismo libro, naturalmente. Pero hay una diferencia de origen. Las ideas las tiene que poner el autor, aunque a partir de aquí el lector las pueda tener por su cuenta. En los libros que contienen emociones, en cambio, las posibles emociones del autor no tienen que verse, o verse lo menos posible. De modo que, más exactamente tendría que hablarse de libros que “contienen” ideas y de otros –o los mismos- que “provocan” emociones.

(De El meu ofici, de Josep M. Espinàs, 2008)

Comentarios

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…