Ir al contenido principal

Exposición Rodoreda

La exposición Mercè Rodoreda. La muerte de la inocencia, que estos días puede verse en el Palau Robert de Barcelona con motivo del centenario de su nacimiento, es muy recomendable. La muestra no es una acumulación de objetos (primeras ediciones, pertenencias personales, cartas, fotos, etc.), sino que pone el énfasis en la materia prima con la que trabaja el escritor: la palabra. La exposición se centra en cuatro de sus obras más conocidas: La plaza del Diamante, La muerte y la primavera, Espejo roto y Cuánta, cuánta guerra. Cada uno de estos mundos erigidos con palabras es contextualizado y “escenificado”: el laberinto, el bosque, la casa de muñecas y el camino recrean la atmósfera que emana de cada una de estas novelas. Uno sale de la exposición entendiendo mejor cómo funciona la escritura de Rodoreda, y cómo es su depurada y emotiva prosa. He aquí, a modo de ejemplo, un pequeño fragmento sacado de La muerte y la primavera (1986, pero escrita en 1961), en la traducción de Enrique Sordo:
“Tuve miedo. El miedo me venía de aquella resina que hervía sola, del techo de luz oculto por las hojas, de tantas alas blancas que volaban… Y me fui de allí: primero poco a poco y a reculones… Después eché a correr como si me persiguiesen el hombre, el hacha y el horcón. En la línea del río me detuve y pegué mis manos planas a mis oídos para no oír la quietud. Volví a atravesar el río por debajo porque la abeja me seguía y la habría matado si hubiera podido. La quería dejar sola y perdida con las rosas de perro, llenas de arañas, que la esperaban. En la otra orilla del río dejé el hedor de hoja comida de oruga y encontré el olor de las glicinas y el hedor del estiércol. La muerte y la primavera. Y caí tendido en el suelo, encima de los cantos rodados, con el corazón vacío de sangre y las manos heladas. Porque yo tenía catorce años y el hombre que se había metido en el árbol para morir era mi padre.”

Comentarios

  1. Buenas! Te invito a participar en el foro de filosofía, historia y otras cosas: http://s2.elforo.de/filohistoria

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la invitación, aunque no soy filósofo ni historiador...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…