Ir al contenido principal

Americanos en París

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La Policía de París también compartía mi opinión. Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador de la novela El alegre mes de mayo (1971), de James Jones.
Jones fue uno de los escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos de mayo de 1968, decidió novelarlos. (Otros fueron Jill Neville, con The Love-Germ, y Frank Yerby, residente en España, que en 1970 publicó Speak now, aquí traducida como Mayo fue el fin del mundo). Jones residía entonces en París, en el Quartier Latin, y fue testigo de las algaradas.
En la novela se nos narra la progresiva desintegración de una familia americana en París, cuyos miembros se verán envueltos, por diferentes motivos, en el vértigo de la revuelta. Al margen de este hilo argumental, de tintes dramáticos, lo que tal vez interese más de la novela hoy en día es el carácter documental que Jones sabe imprimir a la narración, relatando con precisión, día tras día, los movimientos que tuvieron lugar en la rive gauche. La visión que de los hechos nos presenta, por boca de Hartley, el autor de De aquí a la eternidad, no es ciertamente encomiástica. Es la visión escéptica de un liberal desencantando, que quemó los ideales de su juventud luchando en la segunda guerra mundial, y que ha visto ya demasiadas insensateces como para creer todavía en utopías capaces de cambiar el mundo.
Según cuenta Frank MacShane en Into Eternity. The Life of James Jones, American Writer (1985), cuando se publicó en Estados Unidos El alegre mes de mayo la crítica lo recibió con una mezcla de hostilidad y desconcierto, siendo las reseñas negativas más numerosas que las positivas. Jones se tomó todas ellas con su usual estoicismo. Hacía tiempo que se había dado cuenta de que debajo de los adoquines no había playa.

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

El Anacronópete

En el último episodio de la serie televisiva El ministerio del tiempo, titulado "Deshaciendo el tiempo", tiene un papel relevante un extraño aparato volador llamado "Anacronópete". No es una invención de los guionistas de la serie, sino más bien un homenaje a la figura del escritor madrileño Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902). En su tiempo Enrique Gaspar fue celebrado sobre todo como dramaturgo, autor de varias comedias de costumbres de estilo realista. Por otro lado, su experiencia de diplomático (fue cónsul en varias ciudades de Europa y Asia) le suministró materia para sus libros de viaje. Pero hoy en día es especialmente recordado por El Anacronópete (Barcelona, 1887), novela de fantasía y aventuras en la línea de las producidas por Julio Verne, considerada una de las primeras aportaciones españolas a la ciencia ficción moderna y un claro precedente de La máquina del tiempo de H. G. Wells. La novela de Gaspar -que en principio iba a ser un libreto de za

Camarero, ¿el ticket verde, por favor?

Sortear cosas es una de las formas de publicidad más antiguas. Pasan los años, cambia la sociedad, pero siguen las rifas. A mediados de los años cincuenta la Casa Caballero, dedicada a la fabricación de bebidas alcohólicas, entre ellas el popular DECANO ("Caballero... ¡qué coñac!"), ofreció siete grandes sorteos trimestrales en los que se se premiaron a los ganadores con 21 coches Renault, 21 Vespas y 105 carteras con dinero. Para dar publicidad a los sorteos se pusieron anuncios en periódicos y revistas y se enviaron tarjetas postales a domicilio. Y este era el reverso de una de estas postales en la que se indicaban las condiciones para participar en el sorteo. Nada de particular, solo que... ¿Qué clase de brebaje sería el "Licor ÑAÑAMBRUK" ¿Alguien lo recuerda? Más aún, ¿alguien lo llegó a probar?