Ir al contenido principal

La ciudad desnuda

Hace unos días moría el director Jules Dassin, y hoy he vuelto a ver en DVD La ciudad desnuda (1948, The Naked City), un relato policíaco y una de sus mejores realizaciones. En las escenas iniciales se nos presenta Nueva York, sus calles y su gentes, con la voz en off del productor de la película, Mark Hellinger. Pocas veces Nueva York ha sido tan bien fotografiada, en este caso por Williams Daniels. La persecución final en el puente de Williamsburg es sencillamente memorable.
El guión lo escribieron Malvin Wald y Albert Maltz. Precisamente se cumplen cien años del nacimiento de Maltz (1908-1985). Empezó como dramaturgo y novelista y en 1941 se asentó en Hollywood como guionista. Estuvo en la lista negra del Comité sobre Actividades Antiamericanas. También Jules Dassin fue blacklisted y tuvo que marcharse a Europa. Maltz fue uno de los "Diez de Hollywood" que declararon en Washington en octubre de 1947. Fue condenado a una multa de mil dólares y a un año de reclusión. Tras salir de la prisión se fue a México, donde residió hasta 1962, escribiendo ocasionalmente guiones bajo pseudónimos. Su nombre no volvió a ser acreditado hasta 1970.
Al final de The Naked City, la voz en off dice: "Hay unos ocho millones de historias en la ciudad desnuda. Esta ha sido una de ellas." Y Dassin supo filmarla espléndidamente.

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta