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Morley Callaghan

En 1928 Morley Callaghan, periodista canadiense del Daily Star de Toronto, aterriza en París ávido por conocer el ambiente bohemio y alocado de la capital. Había seguido el consejo de Ernest Hemingway, su colega en la redacción del periódico.
Callaghan cuenta veinticinco años y quiere ser también escritor. En París conoce, entre otros expatriados, a Scott Fitzgerald, Gertrud Stein, James Joyce y Ezra Pound. Con todos departe y con algunos se divierte. Un día sale al ring a boxear con Hemingway y le deja k.o. En París, y en aquella época, se podía ser muy pobre y muy feliz.
Al año siguiente regresa a su país y se instala en Toronto, ciudad de la que apenas se moverá hasta su muerte en 1990. A mediados de los años treinta Callaghan disfruta de los momentos más dulces como escritor. Publica novelas de éxito -Such Is My Beloved (1934) y They Shall Inherit the Earth (1935)-, y sus cuentos son premiados y traducidos a varios idiomas. Por nueve años consecutivos es antologado en The Best Short Stories of The Year, de Edward O'Obrien.
Now That April's Here (1936) es una de sus mejores colecciones de relatos. De ambiente urbano y corte minimalista, están protagonizados por gentes sencillas, a cuestas con sus existencias ordinarias y sus pequeños o grandes problemas cotidianos.
Sin embargo, a partir de los años cuarenta, Morley Callaghan se dedicará a escribir guiones y piezas dramáticas para la radio y la televisión, en detrimento de su obra narrativa. En 1963 publica That Summer in Paris, recuerdos de su estancia parisiense. París quedaba ya muy lejos.
En cierta ocasión el exigente crítico Edmund Wilson comparó a Callaghan con Chéjov y Turguéniev, y dijo que era el escritor más injustamente olvidado de la lengua inglesa. Sin duda es una exageración, pero algo de razón no le faltaba.

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Políticos mejores y peores

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R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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