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El estudiante de Freiberg

En 1797 se inscribió en los cursos de la Academia de Minería de Freiberg, en Sajonia, un estudiante llamado Friedrich Leopold von Hardenberg. Era un joven con muchas inquietudes y enorme talento. Había estudiado Leyes, recibido lecciones de Schiller, conocido a Goethe y trabado amistad con Tieck y Schlegel, entre otras figuras alemanas de su tiempo. La literatura le atraía, pero también se interesaba por la geología y la minería.
La Escuela de Minas de Freiberg era, a pesar de su pequeñez, una de las más reputadas de Europa, si no la que más. Al frente de la institución se hallaba el célebre profesor Abraham Gottlob Werner, el “Sócrates de la moderna Mineralogía” y líder indiscutible de los neptunistas. Sus enseñanzas habían traspasado las fronteras gracias sobre todo a la difusión y traducciones de sus escasos pero influyentes escritos, como el manual Kurze Klassification und Beschreibung der verschiedenen Gebirgsarten (1787, Breve clasificación y descripción de los diferentes terrenos), un texto capital de la moderna Geología. Sus clases eran atendidas con suma aplicación por un gran número de alumnos venidos de todas partes del mundo. En aquellos años Hardenberg debió de coincidir en las aulas con dos pensionados españoles recién egresados de la Escuela de Almadén, Francisco de la Garza y Diego de Larrañaga.
Al acabar en 1799 sus estudios Hardenberg pasó a trabajar en la administración de las las minas de sal en Weissenfels. Para entonces, sin embargo, la tisis galopante que padecía había hecho estragos en su cuerpo. Moriría dos años más tarde, a los veintiocho años de edad. Lamentablemente no tuvo tiempo de destacar como geólogo o ingeniero de minas. Pero los poemas que escribió con el pseudónimo de Novalis, en especial sus Himnos a la noche, le han preservado para la posteridad.

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Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat