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Arbuthnot

A finales del siglo XVII se editaron en Inglaterra numerosas obras en las que se disertaba sobre el origen de la Tierra, sus posibles cambios y el Diluvio universal. Estas especulaciones cosmogónicas, conocidas como “teorías de la Tierra”, trataban de interpretar los misteriosos hechos geológicos (verbigracia, los fósiles) a la luz de las Sagradas Escrituras. El resultado fue un frenesí de polémicas, réplicas y contrarréplicas a varias bandas entre teólogos, científicos y eruditos en general. Algunas obras suscitaron especial controversia: Sacred Theory of the Earth (1684), de Thomas Burnett; Geologia, or Discourse Concerning the Earth Before the Deluge (1690), de Erasmus Warren; New Theory of the Earth (1696), de William Whiston y An Essay Toward a Natural History of the Earth (1695), de John Woodward. Esta última teoría fue particularmente combatida por el doctor John Arbuthnot en su An Examination of Dr. Woodward’s Account of the Deluge 1697).
Woodward veía la Tierra como un sistema estable, ordenado y benevolente; con un mínimo de fuerzas produciendo el mínimo de cambios. Por el contrario, Arbuthnot era partidario de una Tierra dinámica, en continua transformación. El testimonio de las rocas sugería, según Arbuhnot, que diferentes estratos se habían formado gradualmente a lo largo del tiempo, no simultáneamente, como creía Woodward. En apoyo de sus tesis sacó a relucir el Prodromus, texto básico de la geología moderna escrito veintiocho años antes por el danés Nicolaus Steno. Finalmente, la línea de pensamiento propugnada por Steno y Arbuthnot, entre otros, acabaría triunfando; pero la influencia del relato bíblico del Génesis en las ideas geológicas tardaría aún bastante tiempo en disiparse.
El doctor Arbuthnot fue un médico eminente (como Steno), matemático y miembro destacado del Scriblerus Club. Como escritor descolló como satírico. Al él se le debe el acerado panfleto The Art of Political Lying (1713), atribuido durante algún tiempo a su amigo Jonathan Swift. Una saludable lectura, sobre todo en estos días de campaña electoral.

Comentarios

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R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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