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Vida y literatura, con un apéndice para políticos en campaña electoral

Sostiene Northrop Frye en La imaginación educada, que la literatura no tiene una conexión consistente, ni positiva ni negativa, con la vida común. Ambas tienen lenguajes diferentes. El de la literatura es la imaginación, el de la vida es un lenguaje eminentemente práctico. También las convenciones son distintas. La literatura solo tiene que ver consigo misma: no hay nada nuevo que no sea una reformulación de lo viejo.
En el mencionado libro dice también Frye:
"Durante una campaña electoral, los políticos nos proyectan varias imágenes y hacen discursos que son, en el mejor de los casos, una parte cuidadosamente seleccionada de la verdad. Tendemos a mirar por encima del hombro a quien responde emocionalmente a este tipo de llamamientos, sentimos que se comporta de un modo infantil y como un ciudadano irresponsable. Por supuesto, hay un gran sentimiento de liberación en una respuesta puramente emocional. Hitler representó para Alemania una tremenda liberación de sus frustaciones y agravios simplemente comportándose como un niño de tres años: cuando quería algo estallaba en un berrinche y gritaba y gruñía hasta conseguirlo. Pero este ejemplo muestra qué peligrosa es una respuesta emocional, y qué adecuado es desconfiar de ella. Así que decimos que deberíamos utilizar la razón. Pero todas las llamadas que recibimos están cuidadosamente racionalizadas, excepto las que son un obvio disparate, y aun así debemos elegir. Lo que el ciudadano responsable utiliza realmente es la imaginación, no creyendo completamente a nadie, sino votando a la persona o al partido que se acerque más, aunque sea remotamente, a la visión de la sociedad en la cual le gustaría vivir. La tarea fundamental de la imaginación en la vida cotidiana es, pues, producir, desde la sociedad en la que tenemos que vivir, una visión de la cociedad en la que nos gustaría vivir."

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).