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Francisco Candel

Manuel Vázquez Montalbán decía que no hay una Barcelona, sino Barcelonas. Así sucede también con los escritores que han hecho de la ciudad condal el fondo urbano de sus novelas. Cada narrador describe su Barcelona. La cosa va por zonas: Ciutat Vella y el Raval (Vázquez Montalbán, Terenci Moix, González Ledesma), Horta-Guinardó (Marsé), Eixample (Montserrat Roig, Eduardo Mendoza, Quim Monzó), Sagrera-Clot (Antonio Rabinad), Poble Nou (Xavier Benguerel), Gràcia (Mercé Rodoreda). Son algunos ejemplos. Francisco Candel, recientemente fallecido, siempre estará ligado a la Zona Franca, su barrio durante muchos años. Las Casas Baratas de Monjtuïc, Can Tunis, Nostra Sra. del Port..., he aquí los escenarios pobres y marginados de sus mejores novelas y relatos: Donde la ciudad cambia de nombre (1957), Han matado a un hombre, han roto un paisaje (1959), Los importantes: pueblo (1961), ¡Dios, la que se armó! (1964), etc. (Hace años me encontré casualmente con él. Era un hombre afable y cercano. Hablamos un poco y le comenté que siempre había admirado su habilidad a la hora de titular sus obras, cosa nada fácil, por cierto. Lo reconoció, pero me dijo que otros le superaban. Y me puso el ejemplo de un libro de relatos de William Saroyan: Como un cuchillo, como una flor, como absolutamente nada en el mundo.)
Paco Candel se dio a conocer en 1956 con Hay una juventud que aguarda, novela de carácter autobiográfico en la que relataba sus primeros y difíciles pasos en el mundo de la escritura. Se la publicó el gran José Janés, dentro de una colección de nuevos autores. Luego vendrían más obras de vena realista y testimonio social, reflejo del mundo que más conocía -el de los obreros inmigrantes, como él-, repletas de personajes de carne y hueso y escritas con un lenguaje sencillo y directo. Su libro Els altres catalans (1964) fue un best-séller en Cataluña. Todo lo que escribió lo hizo de una manera honesta. Así se ganó el aprecio de sus colegas y de sus lectores.

Comentarios

  1. Acabo de ver el obituario en la prensa. De un tiempo a esta parte, me detengo en esta sección, antes me la saltaba... Al enterarme de su muerte, me he sentido como si se hubiera muerto alguien cercano, quizá porque durante muchos años, desde mi adolescencica, me ha acompañado un pequeño libro suyo, de relatos, titulado "¡Echate un pulso; Hemingway!" (de la colección Gran Reno de Plaza & Janés)
    Y no hace mucho conseguí un libro inclasificable titulado "Patatas calientes" (Ed. Ronsel), una selección de textos diversos. Pienso que es un libro que se parece a un blog.

    Un saludo.

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  2. Leí el libro de relatos de Candel que hablas en la misma colección que lo hiciste tú; en la que, por cierto, descubri a grandes autores, muchos de los cuales ya fueron publicados por Janés en los años cuarenta y cincuenta. Intuyo que Vallcorba, el editor de El Acantilado, también fue un lector asiduo de esta colección a juzgar por los títulos que está "rescatando.
    Saludos, amigo Sanfeliu. Te sigo a "cierta distancia".

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FINAL

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(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).