Ir al contenido principal

Conradiana (IX): Patna

“Al estar especializada su excelente revista Knowledge en los fenómenos meteorológicos, me siento tentado de pedirles la explicación del siguiente suceso que he presenciado a bordo del vapor Patna, de la Compañía de las Indias Británicas, en el curso de un viaje por el golfo Pérsico.”
Quien así escribe no es Joseph Conrad, sino Charles Fort en El libro de los condenados. Mil hechos malditos ignorados por la ciencia (1919). Durante años Fort se dedicó a rastrear diarios y revistas en busca de extraños sucesos y fenómenos aparentemente inexplicables, tales como lluvias de sangre, nieves negras, lunas azules, caídas del cielo de objetos gelatinosos, piedras suspendidas sobre ciudades…El suceso del Patna tuvo lugar en mayo de 1880, y lo relata a la revista Knowledge, cuatro años más tarde, Lee Fore Brace, testigo presencial del mismo: “En una noche muy oscura, aparecieron de repente en el cielo, a un lado y a otro de la nave, dos enormes ruedas luminosas que giraban sobre sí mismas y cuyos radios parecieron rozar el buque a su paso. Dichos radios medían de doscientos a trescientos metros de largo (...) Las ruedas avanzaron paralelamente al barco, como escoltándolo, alrededor de veinte minutos”.
Como es sabido, Patna se llama también el buque en el que, habiendo partido de Singapur con 800 peregrinos musulmanes a bordo con destino a La Meca, tiene lugar el inquietante episodio que habría de cambiar el rumbo de la vida de Tuan Jim, y que Conrad deja envuelto en un cierto halo de misterio y fatalismo. No he encontrado en ninguno de los libros sobre Conrad que he leído referencia alguna al Patna citado por Fort, pero la coincidencia del nombre, además de la misma época y mismos mares que los de la ficción, resulta más que curiosa. ¿Conoció Conrad la existencia del Patna de la Compañía de las Indias Británicas? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que, a mediados de 1880, Conrad se hallaba en Londres y, tras aprobar el preceptivo examen, se hallaba en posesión del título de segundo oficial.
Pero el episodio del Patna que se cuenta en Lord Jim tiene, al parecer, su referente en otro buque. En agosto de 1880, mientras el piloto Korzeniowski se preparaba para enrolarse en el Loch Etive con destino a Sydney, el vapor Jeddah, que llevaba 950 peregrinos procedentes de Penang, afrontaba un fuerte temporal. Dado el cariz del asunto, el Jeddah fue abandonado por su capitán y tripulación europea, creyendo que el barco acabaría por hundirse. Pero el barco no se fue a pique, y el capitán, tras un proceso muy comentado en los medios marítimos, hubo de cargar con el oprobio, como Jim. Ficción y realidad andan siempre en la obra de Conrad muy entremezcladas.

Comentarios

Entradas populares

Antillón

  Con el placer de costumbre leo en Lecturas y pasiones (Xordica, 2021), la más reciente recopilación de artículos de José Luis Melero, una referencia al geógrafo e historiador Isidoro de Antillón y Marzo, nacido y muerto en la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo (1778-1814). Antillón fue un ilustrado en toda regla, liberal en lo político, que difundió sus ideas, entre ellas el antiesclavismo, a través de diversas publicaciones. Sus obras más relevantes son las de carácter geográfico, entre las que destaca Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal (1808). En esta obra se muestra crítico con otros geógrafos españoles (caso de Tomás López) y con los extranjeros que escribían sobre España (a excepción del naturalista Guillermo Bowles). Gracias a Jovellanos Antillón llegó a ser elegido diputado por Aragón en las Cortes de Cádiz. A su amigo y protector le dedicó Noticias históricas de D. Gaspar Melchor de Jovellanos , impreso en Palma de Mall

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat