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Un poema de John Berryman

DESPEDIDA COMO DESCENSO

El sol alcanzó lo alto; el taxi corrió.
Había una especie de fiebre en el reloj
Aquella mañana. Llegamos a la estación de Waterloo
Con tiempo de sobra y sin poder encontrar mi vía.

El café amargo en un pequeño bar
Nos dio pie a conversar. Cuando el tren
Comenzó a moverse vi que te alejabas
Y desaparecías, y los vasos sanguíneos en mi cerebro

Estallaron, el tren rugió, los otros viajeros
Brincaron entre las llamas, ardiendo en el aire revuelto
Che si cruccia, oí a los demonios maldecir
Y chillar de alegría en ese lugar más allá de toda plegaria.

(Traducción: J.O.)

Comentarios

  1. Muy buena traduccion.

    Ah, ese loco de John Berryman, en cada linea se tropezaba con la muerte y que en una de esas noches bañadas de dia no soporto mas el anhelo de encontrarse con ella y del puente se avento.

    Este poema, que tan bien ha sido traduccido, refleja, a mi ver, la vida de cualquier hombre al que se le apura la niñes a ser joven, para asi poder explorar. Te enamoras, tomas un buen cafe, por amargo que sea con tu amante a la par debe ser el mejor cafe. SE te ha terminado el amor y te vas en el tren del que nadie se baja, pero que si baja y baja al tormento de las ultimas desdichas de tu final miserable.

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