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Sabias palabras

Amos Oz, el escritor israelí galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007, dio ayer una espléndida conferencia en el Campus de Humanidades de la Universidad de Oviedo. Habló, entre otras cosas, de literatura, de su vocación de escritor, de su familia, de su libro semiautobiográfico Una historia de amor y oscuridad ("no hay una línea divisoria entre realidad y ficción... tampoco entre comedia y tragedia: son dos ventanas sobre un mismo escenario"), de los judíos europeos, de su país y del conflicto palestino-israelí ("no es un conflicto en blanco y negro, entre buenos y malos; es un conflicto entre dos víctimas de Europa, un choque entre la justicia y la justicia..."). A quienes aspiren a ser novelistas, o ya lo sean, les dio un consejo: "Pensad en vuestros personajes como si fueran vuestros hijos, vedlos como un padre mira a sus hijos".

Comentarios

  1. Un consejo excelente. Y se aplica a lo leído; los novelistas más grandes son los que vieron a sus personajes como hijos. Cervantes, Galdós...

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  2. Y Balzac, Dickens...Y luego están los novelistas que tratan a sus personajes como a hijastros.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).