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Lecturas veraniegas

Y bien, tras las circunstancias que han retrasado el regreso previsto de este blog, vuelvo a la carga con nuevos comentarios. De las lecturas de este verano me quedo con algunas obras que, al margen de que unas me hayan gustado más que otras, merecen ser leídas y tenidas en cuenta. He aquí los títulos y los autores:
Biblioteca, Gonçalo M. Tavares
Esperando a Beckett, Jordi Bonells
Ronda del Gijón, Marcos Ordóñez
El volcán, Antonio Moresco
Nueva historia universal de la infamia, Rhys Hughes
Encyclopédie, Philip Blom
Crónica de Dalkey, Flann O'Brien
El museo de los números, Dimitris Calokiris
En cuanto a poesía: Algo que declarar, de David González; 1.029 olas, de Juanjo Barral; Días sin pan, de Roger Wolfe; Auden, en versión de Jordi Doce; C.K. Williams, en versión de Jaime Priede... y algunos más.

P.S. El pasado 15 de septiembre Obiter dicta cumplió un año. A todos los que os tomáis la molestia de seguir esta bitácora, gracias.

Comentarios

  1. Bienvenido.
    Se le echaba de menos.
    Algo de esa poesía también hemos leído.
    Un abrazo.

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  2. Bienvenido. Enhorabuena por el cumpleaños, aun triste, y por haber regresado. Tus comentarios se echaban de menos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Una auténtica maravilla la "Biblioteca" de Tavares.

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).