Ir al contenido principal

Conradiana (VI): "Uno de los nuestros"

Cualquiera que haya leído la novela Lord Jim (1900) -sin duda una de las mejores y más representativas obras de Joseph Conrad-, se habrá dado cuenta de la insistencia con la que el narrador Marlow se refiere al protagonista de la historia, Tuan Jim, como "uno de los nuestros". Hasta tres o cuatro veces lo repite a lo largo de la obra. Sin embargo, el autor no nos proporciona ninguna explicación acerca de esta expresión. Deja libre al lector para que desentrañe su significado. Así pues, uno puede pensar, por ejemplo, que la expresión hace referencia a que Jim es, pese a todo, un blanco en medio de orientales. Pero es solo una posibilidad.
Recientemente el crítico Brian Thompson, en un artículo sobre Lord Jim aparecido en The Times Literary Supplement, alude a "one of us" (en inglés, en el original) y dice: "Aún después de 300 páginas o más, no podemos estar seguros de lo que la frase significa"; lo que ha dado pie a que, en el número del TLS correspondiente al 14 de septiembre, el escritor Jeffrey Meyers, autor de una biografía de Conrad publicada en 1991, salga al paso del comentario de Thompson creyendo saber de dónde proviene la frase de marras. Según Meyers, Conrad la habría sacado de la Biblia, concretamente del Génesis, 3:22, en donde Dios dice a los ángeles después de que Adán haya probado el fruto prohibido: "He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal...". Sin duda Conrad conocía las Sagradas Escrituras, pero aún así, ¿es ésta la fuente u origen de la frase? La duda persiste. Por mi parte siempre he creído que "uno de los nuestros", dicho por Marlow y aplicado a Jim, tenía que ver con un sentido de pertenencia y lealtad a un grupo determinado. Una especie de esprit de corps entre pilotos del British Merchant Service. Quién sabe. En cualquier caso esas son, por enigmáticas, algunas de las razones que nos incitan a releer a Joseph Conrad, uno de los nuestros.

Comentarios

  1. Siempre he pensado en 'era uno de los nuestros' como un sentimiento de pertenencia a un grupo, quizá más amplio que el que propones, el de los hombres de la mar. La posibilidad bíblica me parece bastante más forzada, y la del blanco entre otras razas para mi no tiene fuerza: es un grupo demasiado extenso como para suscitar ningún deseo de pertenencia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.