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Un poema de Kenneth Koch

TÚ LLEVABAS PUESTA

Llevabas puesta tu blusa Edgar Allan Poe de algodón estampado. En cada cuadrado en que se dividía la blusa había un retrato de Edgar Allan Poe. Tu cabello era rubio y estabas guapa. Me preguntaste: “¿La mayoría de los chicos creen que casi todas las chicas son malas? Sentí el olor de moho de tu habitación del hotel de la playa en tu cabello bien sujetado por un clip John Greenleaf Whittier. “No”, dije, “son las chicas las que creen que los chicos son malos”. Después leímos juntos Snowbound.

Dimos vueltas por el desván, hasta el punto que un poco del charol azul de mis zapatos George Washington, Padre de su Patria, quedó rascado. La madre se paseaba en el cuarto de estar, con su peine Valses de Strauss en el pelo. Esperamos un poco y luego nos unimos a ella, sólo para tomar el té en tazas pintadas con retratos de Herman Melville. También con ilustraciones de su libro Moby Dick y de su relato Benito Cereno.

Entró el padre con su corbata Dick Tracy: “¿Qué tal hace un trago, todos? Yo dije: “Salgamos fuera un rato”. Entonces fuimos hasta el porche y nos sentamos en un sofá-columpio Abraham Lincoln. Tú te sentaste sobre los ojos, boca, y parte de la barba, y yo sobre las rodillas.

En el patio al otro lado de la calle había un muñeco de nieve sosteniendo una tapa de cubo de basura aplastada como si fuera el rey inglés loco, Jorge III.


(Versión en prosa: J.O.)

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Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli