Ir al contenido principal

Era victoriana

Hay pocos escritores capaces de describir una época entera en unas pocas líneas. Lytton Strachey es uno de ellos. Véase, por ejemplo, la descripción que hace, en un solo párrafo, de la era victoriana en Retratos en miniatura ( 1931):
"Una edad de barbarie y orgullo, de nobleza y vulgaridad, de satisfacción y desesperación; una edad en la que se descubrió todo, y no se supo nada; una edad en la que las líneas maestras eran espléndidas, y los detalles sórdidos; en la que las lámparas de gas luchaban contra la niebla del ambiente, cuando la hora de la cena podía ser cualquier momento entre las dos y las seis, cuando las dosis de ruibarbo eran continuas y gigantescas, cuando los perros de compañía se arrojaban desde las ventanas de los pisos superiores, cuando las cocineras daban traspiés de borrachera en el semisótano, cuando había que sentarse durante horas con los pies llenos de paja sucia que arrastraban los caballos por las calles, cuando había un paño para evitar las manchas en todos los sillones, y los baños eran diminutos barreños, y las camas estaban llenas de piojos y desastres."

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Un poema de David González

  David González (1964-2023)   PESADILLAS   últimamente mis sueños suelen ser auténticas pesadillas   mejor así:   no me asusto tanto al despertar.  (David González, Sembrando hogueras . Bartleby, 2001)