Ir al contenido principal

Conradiana(II): Don Roberto

"Très cher ami, esta mañana he recibido la Aurora de Smithers, el nº 2, de los 500 ejemplares. C'est, tout simplement, magnifique, aunque no comprendo exactamente cómo han armado tanto alboroto... Me parece la pieza más acabada de todo lo que usted ha hecho..."
Así empieza la carta que Joseph Conrad escribe el 30 de julio de 1898 a su amigo Robert Bontine Cunninghame Graham, acusando recibo del envío del folleto Aurora La Cujiñi, a Realistic Sketch in Seville, impreso en Londres por Leonard Smithers. Más adelante, en dicha carta, Conrad se refiere al "Spanish business" (la guerra hispano-americana), critica la actitud del Blackwood's Magazine y exclama: "Viva l'España Anyhow".
Aurora la Cujiñi es un relato colorista y enigmático, que plasma la fascinación del autor por Andalucía sin escatimar los tópicos. Así, al decribir una corrida de toros en la Maestranza: "Blood, harlotry, sun, gay colours, flowers and waving palm-trees, women with roses stuck behind their ears, mules covered up in harness of red worsted, cigar girls, gipsies, tourists, soldiers, and the little villainous-looking urchins, who, though born old, do duty as children in the South..."
R. B. Cunninghame Graham (1852-1936) fue un personaje singular. Escocés de vieja y noble estirpe, fue criado por su abuela española. De joven tuvo una vida aventurera, viajando por medio mundo: España, Marruecos, Sudáfrica, Sri Lanka, Estados Unidos, México... Vivió como un gaucho, regentó haciendas, hizo negocios con ganado y recorrió a caballo el sertón brasileño, los llanos venezolanos y la pampa argentina. Le llamaban Don Roberto, y su quijotesca estampa, de viejo hidalgo, llegó a ser muy popular. En su país, fue miembro socialista -el único- en el Parlamento de Westminster, acérrimo antiimperialista y defensor de las causas nacionales de Escocia e Irlanda.
Cunninghame Graham escribió libros de viajes, históricos, biográficos (en especial sobre conquistadores españoles), panfletos políticos, textos autobiográficos, relatos y sketches; género éste último en el que se condensa tal vez lo mejor y más personal de su obra literaria. Precisamente, una de las primeras, y mejores, recopilaciones de sketches, la titulada Trece historias (1900), fue publicada el año pasado, en traducción de José Flores Espinosa, por Ediciones Espuela de Plata, e incluye, como prólogo, el sugerente artículo de Raymond Lacoste aparecido en la Revista de Occidente con motivo de su muerte. El lenguaje de Graham es florido, rico en detalles y de una extraordinaria plasticidad. Junto con el angloargentino W.H. Hudson, aportó a la prosa inglesa frescura, léxico y color local. Fue siempre un escritor apreciado por sus colegas pero de público minoritario, pues como dice Lacoste, "no se preocupaba de agradar a la pamboecia".
Conrad había conocido a Graham en 1897, cuando ambos estaban dando sus primeros pasos como escritores, y mantuvo con él una estrecha amistad hasta el resto de sus días. De él escribe Conrad en una carta: "Tiene usted un endemoniado don para mostrar la jocosa futilidad de la vida. Et c'est très fin, très fin..." Y en otra carta le dice: "Cuando pienso en usted me siento como si hubiese vivido toda mi vida en un oscuro agujero sin ver ni conocer nada". En 1903 le dedicó el volumen Typhoon and Other Stories. Cuando Conrad estaba escribiendo Nostromo, su amigo "americano" le facilitó materiales para la recreación de la ficticia República de Costaguana y de su capital Sulaco. Además, Don Roberto le sirvió de fuente de inspiración para el personaje de Charles Gould. (Por cierto, al escocés no le gustaba el título de Nostromo, hubiese preferido el de Costaguana. No le faltaba razón).
A la muerte de su viejo amigo, Graham le dedicó uno de los artículos necrológicos más bellos y emotivos: Inveni Portum, incluido en Redeemed and Other Sketches (1927). Su espléndido párrafo final dice así:
"The voyage was over and the great spirit rested from its toil, safe in the English earth that he had dreamed of as a child in far Ukrainia. A gleam of sun lit up the red brick houses of the town. It fell upon the tower of the cathedral, turning it into a great, glowing beacon pointing to the sky. The trees moved gently in the breeze, and in the fields the ripening corn was undulating softly, just as the waves waft in on an atoll in the Pacific, with a light swishing sound. All was well chosen for his resting-place, and so we left him with his sails all duly furled, ropes flemished down, and with the anchor holding truly in the kind Kentish earth, until the Judgement Day. The gulls will bring him tidings as they fly past above his grave, with their wild voices, if he should weary for the sea and the salt smell of it".

Comentarios

  1. Estupendo. Te sigo leyendo, además de a Conrad. Y no sé: a mí el nombre NOSTROMO me gusta.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Magnífica entrada. Gracias por recuperar a seres olvidados. No conocía a este Graham.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Gracias, amigos. Habrá más "conradianas".
    Sobre títulos: Conrad tiene, en mi opinión, algunos títulos muy acertados - "Heart of Darkness, "The Shadow Line"...- y otros menos, entre ellos "Nostromo". Por cierto ahora ha salido una nueva traducción al español de "El corazón de las tinieblas" con el título "Alma negra". Me pregunto qué necesidad había de cambiarle el título; a no ser que algún despistado la compre pensando que se trata de una novela inédita...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…