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El infierno de Fante

En La biblioteca de los libros perdidos, de Stuart Kelly, se nos habla de libros inacabados, o que se han perdido, fueron destruidos, se extraviaron... La lista que presenta Kelly es larga y forma en sí misma una sugerente y nada desdeñable biblioteca fantasma de libros inexistentes. Por supuesto no es completa, ni puede serlo. Están los más conocidos, pero faltan algunos. Por ejemplo, el siguiente.
En la mañana del 10 de marzo de 1933, un terremoto de magnitud 6.3 en la escala Richter se sintió en Los Angeles, California. El seísmo fue especialmente virulento en el área de Long Beach. Numerosos edificios cayeron o sufrieron desperfectos. Murieron más de cien personas. El vecino John Fante, de 23 años, salvó la vida, pero no pudo salvar el manuscrito de Mater dolorosa, la novela que estaba escribiendo. La casa donde vivía se incendió y el original mecanografiado desapareció entre los escombros. Tres meses de esfuerzo y casi sesenta mil palabras se evaporaron para siempre. El damnificado escritor italoamericano desistió de reescribir la novela perdida. Desgraciadamente no sabemos cómo pudo haber sido Mater dolorosa, pero sí sabemos cómo es la nueva novela que comenzó a escribir: Pregúntale al polvo; y me parece que salimos ganando.

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Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…