Ir al contenido principal

El infierno de Fante

En La biblioteca de los libros perdidos, de Stuart Kelly, se nos habla de libros inacabados, o que se han perdido, fueron destruidos, se extraviaron... La lista que presenta Kelly es larga y forma en sí misma una sugerente y nada desdeñable biblioteca fantasma de libros inexistentes. Por supuesto no es completa, ni puede serlo. Están los más conocidos, pero faltan algunos. Por ejemplo, el siguiente.
En la mañana del 10 de marzo de 1933, un terremoto de magnitud 6.3 en la escala Richter se sintió en Los Angeles, California. El seísmo fue especialmente virulento en el área de Long Beach. Numerosos edificios cayeron o sufrieron desperfectos. Murieron más de cien personas. El vecino John Fante, de 23 años, salvó la vida, pero no pudo salvar el manuscrito de Mater dolorosa, la novela que estaba escribiendo. La casa donde vivía se incendió y el original mecanografiado desapareció entre los escombros. Tres meses de esfuerzo y casi sesenta mil palabras se evaporaron para siempre. El damnificado escritor italoamericano desistió de reescribir la novela perdida. Desgraciadamente no sabemos cómo pudo haber sido Mater dolorosa, pero sí sabemos cómo es la nueva novela que comenzó a escribir: Pregúntale al polvo; y me parece que salimos ganando.

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…