Ir al contenido principal

El perro de Rollinat

Maurice Rollinat es uno de estos poetas menores, criados a los pechos de Baudelaire, que proliferaron en el ambiente cutre-bohemio parisiense de finales del siglo XIX. Rollinat alcanzó cierta notoriedad con la publicación en 1883 de un libro de poemas titulado Les névroses. El título ya nos da pistas.
Solía frecuentar el cabaret literario Le Chat Noir, donde recitaba sus poesías acompañándose al piano y haciendo muecas espantosas y horribles visajes. Soltaba versos como estos:

Acósame con tu malicia,
¡enlódame con tu traición!, ¡insultame!...

Mi cráneo es un calabozo lleno de un tufo horrible...

El asesinato, la violación, el robo, el parricidio,
atraviesan mi espíritu como un rayo feroz...

¡Ven! ¡Mi cuerpo callado, muriendo te codicia!...

Mario Praz, en La carne, la muerte y el diablo en la literatura romántica, rescata una descripción de la casa de Rollinat hecha por el novelista Paul Bourget:

"Una mansión extraña, una mansión que daba la impresión de ser un lugar elegido por Poe para un asesinato, y en el fondo de esta mansión, una habitación donde entre los muebles había tirados versos escritos en hojas con membrete de defunción, y en esta habitación, una amante bizarre y un perro que se había vuelto loco porque le pegaban cuando se comportaba como un perro razonable y le daban azúcar cuando cometía alguna falta; por fin, el inquilino fumando una pipa Gamba con forma de cabeza de muerto."

Comentarios

  1. Dios mío, qué mal rollo me ha dado la historia del perro...
    Estos aprendices de genio siempre se quedan con lo peor...

    ResponderEliminar
  2. Luego Rollinat se fue a la campiña, pero el ambiente agropecuario no era su fuerte. Regresó a Paris y allí murió, con la cabeza muy ida. Ignoro lo que le pasó al pobre perro.

    ResponderEliminar
  3. Por qué se desprecia en tu artículo a la poesía en sí? por qué eres incapaz de apreciar la modernidad que ellos crearon, revolucionando el arte y a través de él, la vida de occidente?
    Absurdas me parecen tus lineas Sr Ordaz... quizás las piedras nunca le enseñaron la ley de las palabras, la verdad de la locura.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
No es el famoso autor de novelas como De aquí a la eternidad o Como un torrente un nombre que se suela asociar a los hechos de mayo de 1968. No obstante, fue uno de los pocos escritores norteamericanos que, a poco de suceder los hechos, decidió novelarlos. (Otro autor fue su compatriota Frank Y…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.