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Pensamientos de Rusiñol

Santiago Rusiñol publicó Màximes i mals pensaments en 1927, cuatro años antes de su muerte. Se trata de un libro de aforismos o máximas morales en los que se refleja el pensamiento de un Rusiñol cansado, enfermo y desengañado. Como dice Margarida Casacuberta en el epílogo de la reciente edición de L'Avenç (Barcelona, 2006), "No es patrimonio del Rusiñol viejo, esta manera de entender el mundo: es patrimonio del nuevo Rusiñol que surge de las curas de desmorfinización y de la intervención quirúrgica que lo devuelve a la vida con el nacimiento del nuevo siglo, es decir, del Rusiñol que ha dejado cerrado en un mausoleo el ideal de artista que hasta entonces había encarnado."
He aquí una pequeña muestra de estos escépticos, irónicos, agridulces y melancólicos pensamientos:

- Los que buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.

- El escritor que cuida demasiado el estilo es que tiene pocas cosas que decir, y aquel que no lo cuida nada, más valdría que no las dijese.

- Decir hábil a un artista es censurarlo, y decírselo a un político es alabarlo.

- La experiencia no sirve de nada. Los hombres experimentados son como aquellos jugadores que apuntan las cartas que han salido, pero que no saben las que han de salir.

- La austeridad es la avaricia de la virtud.

- Cuando el hombre pide justicia, quiere decir que le den la razón.

- El hombre que nace con talento no tiene ningún mérito. El que nace idiota no tiene ninguna culpa. El mérito y la culpa nos los dan fuerzas desconocidas.

- Y por fin, el que escribe un libro de pensamientos ha tenido un mal pensamiento al escribirlo, porque todos estos pensamientos pueden escribirse a la inversa.

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"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
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-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
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-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
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