Ir al contenido principal

Limnología literaria

La literatura es como un inmenso lago con muchos tributarios. Hay grandes y caudalosos ríos, como Balzac o Tolstói; pero también pequeños e intermitentes arroyos, como un servidor. Cada uno contribuye con sus aguas en la medida de sus posibilidades. Por sí solo ninguno es suficiente, pero juntos devienen necesarios. Hay épocas de copiosas precipitaciones en las que el lago, gracias a las grandes avenidas, parece que vaya a desbordarse; y otras de pertinaces sequías en las que la escorrentía es mínima y el lago corre peligro de secarse. De la materia aportada por los diferentes tributarios, la mayor parte se evapora enseguida; otra se deposita en el fondo al cabo de cierto tiempo; y sólo una muy pequeña parte se mezcla con las aguas pemanentes. Pero lo que cuenta es el lago. Alimentar el lago. Para que la pesca en él siga siendo rica y variada.

Comentarios

  1. Y pasando de la limnología al ciclo hidrológico: ¿no serían las bitácoras como la lluvia, agua evaporada de esa gran laguna, que vuelve a la tierra en formas diversas: nieve u orbayu en el mejor de los casos, chaparrón o granizo, cuando se precipita con peligro?

    ResponderEliminar
  2. O por seguir con la analogía, que quizá hubiera agradado a Margalef: buena parte de las aportaciones producen una eutrofización del lago. Sólo una pequeña parte se digiere como algo necesario.

    Y una nota: me llama la atención la continuidad de este "apunte" y el anterior sobre los malos poetas. ¿Acaso ellos no aportan también a las aguas del lago, aun contaminándolas?

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Todo sirve, evidentemente. Lo malo es cuando el lago se convierte en un pantano...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Finales felices

Brad Pitt: "¿Crees que esta historia tendrá un final feliz?"
Angelina Jolie: "Los finales felices son historias sin acabar."

(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…