Ir al contenido principal

Limnología literaria

La literatura es como un inmenso lago con muchos tributarios. Hay grandes y caudalosos ríos, como Balzac o Tolstói; pero también pequeños e intermitentes arroyos, como un servidor. Cada uno contribuye con sus aguas en la medida de sus posibilidades. Por sí solo ninguno es suficiente, pero juntos devienen necesarios. Hay épocas de copiosas precipitaciones en las que el lago, gracias a las grandes avenidas, parece que vaya a desbordarse; y otras de pertinaces sequías en las que la escorrentía es mínima y el lago corre peligro de secarse. De la materia aportada por los diferentes tributarios, la mayor parte se evapora enseguida; otra se deposita en el fondo al cabo de cierto tiempo; y sólo una muy pequeña parte se mezcla con las aguas pemanentes. Pero lo que cuenta es el lago. Alimentar el lago. Para que la pesca en él siga siendo rica y variada.

Comentarios

  1. Y pasando de la limnología al ciclo hidrológico: ¿no serían las bitácoras como la lluvia, agua evaporada de esa gran laguna, que vuelve a la tierra en formas diversas: nieve u orbayu en el mejor de los casos, chaparrón o granizo, cuando se precipita con peligro?

    ResponderEliminar
  2. O por seguir con la analogía, que quizá hubiera agradado a Margalef: buena parte de las aportaciones producen una eutrofización del lago. Sólo una pequeña parte se digiere como algo necesario.

    Y una nota: me llama la atención la continuidad de este "apunte" y el anterior sobre los malos poetas. ¿Acaso ellos no aportan también a las aguas del lago, aun contaminándolas?

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Todo sirve, evidentemente. Lo malo es cuando el lago se convierte en un pantano...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Álvarez Flórez

Hace unos días me enteré, por el artículo publicado en El Periódico ("Muerte de un traductor", de Silvia Cruz Lapeña) de la muerte, a finales del pasado mes de abril, de José Manuel Álvarez Flórez. Había nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en 1939, aunque pronto se trasladó a Barcelona donde desarrolló durante décadas una ingente labor como traductor del inglés. A mediados de los años setenta se dio a conocer como narrador con Autoejecución y suelta de animales internos (Júcar, 1975) y  Girar de anarcos (Muchnik, 1981), dos novelas en la línea experimental en boga en aquela época. Más tarde publicaría El delirio de Conan y otros relatos (Muchnik, 1990).    Como traductor trabajó para varias editoriales, entre las que se cuentan, a parte de Muchnik, Acantilado y Anagrama. Tradujo a un gran número de autores: Faulkner, Scott Fitzgerald, Steinbeck, Capote, Doris Lessing, E. M. Foster, Vonnegut, Bukowsky, John Kennedy Toole, Le Carré, Oliver Sacks, Tom Wolfe, etc. La Bibli