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Estrena

En estos primeros días de enero, los romanos se visitaban y se hacían regalos como muestra de amistad. Joaquín Bastús, en su Memorandum anual y perpetuo (Barcelona, 1855), afirma que "los regalos llamados estrenas o aguinaldos son restos de aquellas costumbres cuyo origen se remonta al tiempo de Tacio rey de los sabinos". A últimos del siglo IV Paciano, obispo de Barcelona, escribió un libro reprobando la costumbre de sus diocesanos de celebrar el primer día del año la hennula cervula, la fiesta del ciervo. Aunque este libro acabó extraviándose, Bastús nos aclara que las exhortaciones de San Paciano dieron escaso resultado, ya que sus feligreses continuaron zascandileando por la ciudad de Barcelona y campos vecinos, disfrazados de salvajes y engolfados en torpes desenfrenos. "Último resto de aquellos desórdenes -sigue Bastús- es la algazara con que recorren nuestras calles, en los primeros días del año, una porción de jóvenes perdidos, atronando los oídos de las gentes con sus alaridos y con el destemplado son de cuernos y otros instrumentos no menos desapacibles."
Los tiempos cambian, las costumbres no tanto.

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