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Un poema de Capetanakis

HISTORIA DE DETECTIVES
El desconocido salió de la casa a primera hora;
Un vecino oyó sus pasos entre dos sueños;
El cuerpo fue descubierto desparramado con flores;
Al parecer sus veladas eran demasiado apasionadas.
Solían estar juntos mucho tiempo;
El amigo vestía de negro, de aspecto distinguido
Dijo el portero; su esposa siempre pensó
Que eran muy simpáticos e interesados en la cocina.
Y tal vez esto fuera cierto. La noche anterior
Hicieron una sopa que resultó un gran éxito;
También bebieron cerveza y todo fue bien,
La charla, los besos y por último el ajedrez.
"¡Fue muy divertido!", dijeron; pero su verdadero amor
Palpitaba en sus pechos como pus que hay que sacar.
El portero encontró el arma y el guante,
Pero sólo nuestra desesperación puede encontrar el credo.
(Traducción: J.O.)
Nota: Demetrios Capetanakis nació en Esmirna, en 1912. Estudió en las universidades de Atenas y Heidelberg. En 1939 se instaló en Inglaterra. Escribió en griego y en inglés. Murió en Londres, de leucemia, en 1944. Detective story se halla incluido en el libro póstumo The Shores of Darkness (1949).

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).