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Tennyson según Gisbert

José Luis García Martín, en su dietario semanal "La vida misma" (La Nueva España, hoy), evoca un paseo por la ciudad de Lorca y menciona cierta esquina de la calle Lope Gisbert. Recuerdo haber visto este nombre en uno de los escritos filipinos de Gil de Biedma -no recuerdo cuál-, pues don Lope Gisbert fue administrador general de la Compañía de Tabacos de Filipinas -la misma empresa para la que trabajó el poeta barcelonés- en la década de los ochenta del siglo XIX. Lo que no vi, y me extrañó viniendo de un poeta tan anglófilo, es que no aludiese a la labor de Gisbert como introductor de Tennyson en España. En efecto, en 1875 publicó en Madrid Idilios de A. Tennyson. Los idilios puestos en verso castellano son "Elena" y "Enid" y, a decir verdad, no sale mal parado don Lope del envite. Estos son, a modo de ejemplo, unos versos del canto séptimo del primer poema:

Ya Lanzarote
Pesaroso cabalga: los trillados
Caminos huye y toma las herbosas
Sendas, de escasa huella entre las dunas;
Y como pierde el pensamiento, al cabo
También pierde el camino, hasta que toma
Sombreada vereda que, cruzando
En vueltas y revueltas las cañadas,
Lleva al castillo de Astolat. De lejos
Ve en la colina, con el sol poniente
Reluciendo las torres; su caballo
Dirige allá; suena la trompa: un mudo
Le abre la puerta, y le entra, y le desarma.

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