Ir al contenido principal

Pasos en la arena

Como ocurrió con otros autores de renombre, el recuerdo de Remy de Gourmont se desvaneció pronto tras su muerte. Sus novelas, que le dieron fama en su día, hoy nos parecen demasiado erosionadas por el tiempo. Sin embargo, su prestigio como crítico y ensayista ha permanecido inalterable aunque con altibajos. Ahora, esta pequeña y benemérita editorial que es Periférica, después de regalarnos con Rivarol, nos dispensa un libro de Gourmont, Pasos en la arena, que reúne, en edición y traducción de Luis Eduerdo Rivera, una selección de sus mejores aforismos y pensamientos. Una fuente de lúcida inteligencia.
He aquí, para abrir boca, algunos de ellos:
- Existen cosas de las que hay que tener el coraje de no escribir.
- El hombre es un animal que ha logrado serlo, eso es todo.
- Si quieres hacer filosofía, conócete a ti mismo; pero si quieres hacer fortuna, conoce a los demás.
- Se debe escribir bien, pero es preferible expresar un pensamiento sin arte aunque con claridad, que decirlo de una manera confusa y embrollada.
(Por cierto, que esta última sentencia se complementa con otra de Paul Léautaud, autor de una aguda semblanza de Gourmont que se incluye en este libro, y que dice: "Es así como uno debe escribir: nítido, breve, una frase para cada idea, y al diablo con la música".)
- Es posible que la la frase más intuitiva y trascendente que se haya escrito a finales del siglo XIX sea esta frase de Renan, que dice: "La evolución de Europa marcha hacia un cierto americanismo".
¡Visionario Renan! ¡No menos visionario Gourmont!

Comentarios

  1. "Es así como uno debe escribir: nítido, breve, una frase para cada idea, y al diablo con la música". No sé, no sé... Estoy de acuerdo con el fondo de la idea, pero no veo tan clara su rotundidad.
    La nitidez y la brevedad no son incompatibles con la música (en cierto modo, implican ya una forma musical). Y en una frase, por muy corta que sea, puede (o debe) caber más de una idea.
    (A lo mejor es lo que tienen algunos aforismos: que necesitarían una explicación).

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV