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Versos salvadores

Selected essays (First series) reúne algunos de los mejores ensayos literarios de Edmund Gosse. En uno de ellos escribe sobre el poeta Richard Henry Horne, cuyo busto en la galería de vates victorianos acumula en la actualidad una considerable cantidad de polvo. El artículo de Gosse es un magnífico ejemplo de cómo evocar una figura que hace cien años ya estaba prácticamente desvanecida. Recuerda Gosse la amistad de Horne con el matrimonio Browning, y en cuánta estima éstos lo tenían, pese a los sablazos. Nos habla de su vida bohemia y pintoresca, de su fama como poeta de elevado aliento y autor de tragedias en verso. De su abultada producción poética, en su mayor parte ilegible, salva Gosse un largo poema épico, "Orion" (1843); y, en especial, un par de versos:

Siempre es mañana
en algún lugar del mundo.

Poca cosa, para quien escribió miles de versos; pero puede que este simple par redima su nombre del completo olvido.

Comentarios

  1. Quizá su belleza radique en lo simple... quizá lo simple aquí lo acerque a uno al asombro, a lo profundo.

    Saludos...

    Le estaré visitando frecuentemente.
    Su blog es un bello sitio para olvidarse de lo que sucede fuera de estos muros casi perceptibles.

    Rox.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).