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Dedicatorias

A veces las dedicatorias las carga el diablo. Suele pasar que uno estampe en un libro unas afectuosas palabras a un amigo o a un familiar del que más tarde acabe renegando. Pero las palabras permanecen allí, inalterables testimonios de un tiempo pasado. Lo mejor sería dedicar de una manera aséptica, no sea que luego nos arrepintamos de lo escrito. Por desgracia, esto no siempre es posible y en la mayoría de los casos nos ciega el agradecimiento, o lo que sea. Las librerías de lance están llenas de libros con apasionadas dedicatorias autógrafas a gente que luego no ha tenido ningún reparo en desprenderse de los mismos.
Conservo un libro que una vez compré no por la obra en sí, sino por la dedicatoria que figuraba en el ejemplar. Se trata de una novela titulada El club de los noctámbulos, y su autor es Darío Valcárcel, marqués de O'Reilly. La publicó la editorial Afrodisio Aguado de Madrid, en 1945. La novela está dedicada -y así quedó impreso- "A Aurora, mi mujer, con toda mi alma". En mi ejemplar, en la hoja de respeto, el autor escribió con tinta negra: "Paquita Montilla ¡qué nombre de novela y que mar de nostalgias en tus ojos oscuros! Que envidia hay en mi alma cuando pienso que un día tú perderás mi calma y olvidarás mis ansias de adorarte sin velos desnudos de mentiras. Tu alma con la mía. El Marqués de O'Reilly. Sauce, 28-VI-56".
La cosa no termina aquí. En la última página en blanco, de mano del propio autor, hay escrito lo siguiente: "Ponzano 60, 5º B. 6 a 8 y horas convenidas".
No sé quién fue Paquita Montilla, ni qué relación mantuvo con el marqués, ni tampoco cómo fue a parar el libro, al cabo de los años, a la librería de viejo donde lo adquirí. Pero aquí hay una historia.

Comentarios

  1. Desfachatado el hombre, e inspirado también... Musas no faltarían, parece.

    Hace poco aprovechando las ofertas que ofrecía cierta librería, me dediqué a tocar libros al por mayor (y es que un libro al contacto con las manos cuenta ya por sí mismo su propia historia)

    Lo más sorprendente, es que, -casi segura- el 30% de aquellos, guardaban celosamente alguna amorosa dedicatoria entre sus pastas.

    Cuando regalo un libro, acostumbro acompañarle con un separador. Opto por escribir la dedicatoria en lo segundo. (Esto, claro... también ofrece alguna desventajas).


    ¡Saludos!

    (A desearte excelente inicio de semana).


    R.

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  2. ou... omitir la s que se fue de más

    =(

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  3. Hola Jorge, investigando sobre mi familia he dado con tu blog. Soy la nieta de Darío, estaría muy interesada en leer su libro y seguir esta historia.
    Muchas gracias por el post que me ha permitido saber un poco más de mi intrahistoria.
    Un saludo,
    Lucía

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  4. Anónimo7/5/10 21:47

    Hola Jorge,

    Soy otra de las nietas de Darío. ¿Qué opinas sobre El club de los noctámbulos? No sabía que mi abuelo -un gran desconocido para mí- había jamás escrito un libro. Quizás leyéndolo le podré conocer más. Nuestro padre nos ha hablado muy poco de él. Por cierto, siempre nos recomienda escribir dedicatorias en postales, nunca en el libro mismo. Aunque aquí se trata del autor.Gracias, Amaya

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  5. Giuseppe7/5/10 22:28

    Hola Jorge,
    soy el marido de Amaya. De ahora en adelante, espero fuertemente que si ella publicará un libro, no lo dedicará a mí...

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  6. Darío Villarroel, Marqués de O'Reilly escribió dos novelas más, una de ellas se titula "Vidas inquietas", amén de dos obras de teatro, una llamada Sonia". No me asombra que su padre no le hable de su abuelo; veo por las fechas que todavía estaba casado con su abuela, Aurora Lezcano. Por los mismos años de esta dedicatoria, con toda formalidad, acompañado del General Beigbeder, primer ministro de Asuntos Exteriores de Franco, pidió la mano en matrimonio de mi hermana, muy jovencita entonces Mi padre, ( a pesar que no debía saber que su abuelo estaba casado), se la negó, escandalizado de que un hombre bastante mayor que él, y que apenas la conocía de una fiesta, se atreviera a proponer matrimonio a una niña. Por todo lo cual colijo que el Marqués de O'Reilly debía ser un personaje estrambótico, y un marido más que problemático.
    A.de C-M

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  7. Perdone, escribí Villaroel, cuando debería haber dicho Valcarcel y Kohly, Marqués de O'Reilly, quien también se decía Príncipe de Bresnia. "El club de los noctámbulos" que también regaló a mi hermana, con otra apasionada dedicatoria, es una novela de amor. Se puede comprar en la internet.
    A.de C-M

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