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Lectura de Harold Nicolson (II)

El 10 de marzo de 1949 Vita Sackville-West escribe a su marido Harold Nicolson desde Granada. Le dice Vita que no ha podido dictar la conferencia que tenía que dar porque "the University has gone on strike".
¿La universidad de Granada en huelga en 1949?
El editor del libro (op. cit.), Nigel Nicolson, el hijo de ambos, nos aclara en una nota a pie de página que esta no era la verdadera razón de la cancelación de la conferencia, sino que Vita tenía la gripe y se hallaba con fiebre.
Ya me extrañaba.


A Vita Sackville-West le encantaba España, no en vano por sus venas corría sangre española (su abuela era la bailarina granadina Josefa Durán, a quien dedicó un libro: Pepita, 1937). A su marido no le gustaba y se mostraba muy reticente a viajar a España. Además, aborrecía a Franco. En septiembre de 1953 los dos, junto con su nuera Philippa (esposa de Nigel), emprendieron un viaje en coche a través de Francia hasta llegar a Cadaqués y Tossa de Mar. Pero de este viaje el editor del libro no ha incluido niguna entrada. Lástima. (H.Nicolson, Diaries and Letters 1945-62, 1968).

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).